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Prestar Apartamento a Familiar Uruguay: Riesgos y Costos

26/04/2026 23:04 - Por Alvaro Severo

Prestar Apartamento a Familiar Uruguay: Riesgos y Costos
Ceder una propiedad gratis a un familiar parece un acto de generosidad, pero suele terminar en pérdidas económicas y conflictos familiares. Conocé los riesgos.

Es una historia clásica en las familias uruguayas: los padres se mudan a una casa más chica y le dejan el apartamento de Pocitos al hijo que recién se casa. O una tía hereda una propiedad y se la presta "por un tiempito" a un sobrino que vino a estudiar a Montevideo.

Lo que comienza como un acto genuino de amor y apoyo familiar, en la gran mayoría de los casos, se transforma en una bomba de tiempo financiera y emocional. Prestar un inmueble gratis (o por un "alquiler simbólico") es uno de los errores patrimoniales más destructivos que podés cometer.

La matemática implacable del lucro cesante

Cuando cedés una propiedad, no solo estás haciendo un favor; estás regalando dinero en efectivo todos los meses.

Veamos los números reales. El alquiler promedio de un apartamento de un dormitorio en Montevideo es de $28.272, y el de dos dormitorios alcanza los $37.467 
. Si le prestás ese apartamento a un familiar durante tres años, le estás transfiriendo directamente entre USD 25.000 y USD 33.000 de tu patrimonio.

¿Le harías un cheque por ese monto a tu familiar hoy mismo? Probablemente no. Sin embargo, al ceder el uso del inmueble, estás haciendo exactamente eso, pero en cuotas invisibles.

El deterioro de la propiedad y la trampa del mantenimiento

"Yo no te cobro alquiler, pero vos te hacés cargo de los gastos y el mantenimiento". Este es el acuerdo verbal típico. La realidad demuestra que rara vez funciona.

El ocupante gratuito rara vez tiene el mismo sentido de pertenencia y cuidado que el propietario. Cuando se rompe el termotanque, hay una filtración en la pared o hay que pintar, el familiar suele argumentar que "esos son arreglos de fondo que le corresponden al dueño". La propiedad comienza a deteriorarse lentamente, perdiendo valor de mercado.

Cuando el "tiempito" se vuelve permanente

El mayor riesgo de estos acuerdos informales es la falta de límites claros. Lo que iba a ser un préstamo por seis meses mientras el familiar conseguía trabajo, se convierte en cinco años.

Cuando finalmente necesitás la propiedad —ya sea para venderla, alquilarla a precio de mercado para complementar tu jubilación, o porque otro hijo la necesita—, pedir que la desalojen se convierte en un drama familiar. Las cenas de domingo se vuelven tensas, surgen los reproches ("después de todo lo que le cuidé la casa") y, en el peor de los casos, la situación termina en un juzgado.

Profesionalizar el patrimonio familiar

Tener propiedades es tener un negocio, incluso si los "clientes" son de tu propia sangre. Si realmente querés ayudar a un familiar, es financieramente más sano alquilar tu propiedad a precio de mercado a un tercero (con todas las garantías legales) y, si lo deseás, ayudar a tu familiar con dinero en efectivo para que alquile otro lugar.

De esta manera, protegés tu activo, mantenés tu rentabilidad y, lo más importante, preservás la paz familiar. Tu patrimonio costó años de esfuerzo; en Piso Inmobiliario te ayudamos a gestionarlo con la profesionalidad que merece.


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