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Casa No Se Vende ni Alquila: 7 Errores Comunes Uruguay

27/04/2026 15:56 - Por Alvaro Severo

Casa No Se Vende ni Alquila: 7 Errores Comunes Uruguay
Índice
1. Introducción: El dilema de alquilar con inmobiliaria o por cuenta propia
2. El espejismo del ahorro: ¿Por qué los propietarios eligen alquilar solos?
3. Costos reales de alquilar por cuenta propia en Uruguay
4. Costos de alquilar a través de una inmobiliaria: La inversión en tranquilidad
5. Tabla comparativa: Costos y responsabilidades (Inmobiliaria vs. Solo)
6. El factor tiempo: ¿Cuánto vale tu hora de trabajo?
7. Riesgos legales y normativos en el mercado uruguayo
8. El filtro de inquilinos: La barrera entre un buen negocio y un dolor de cabeza
9. Garantías de alquiler: CGN, ANDA, Aseguradoras y el riesgo de la LUC
10. Cobranza y morosidad: ¿Quién da la cara cuando el inquilino no paga?
11. Mantenimiento y reparaciones: Gestión de conflictos durante el contrato
12. Conclusión: ¿Cuál es la mejor opción para tu perfil de inversor?
13. Preguntas Frecuentes (FAQ)
14. Referencias y fuentes consultadas

1. Introducción: El dilema de alquilar con inmobiliaria o por cuenta propia
El mercado inmobiliario uruguayo, particularmente en Montevideo y Punta del Este, presenta un dinamismo constante que atrae tanto a inversores experimentados como a propietarios que buscan rentabilizar su capital. Una de las primeras decisiones a las que se enfrenta cualquier dueño de una propiedad es determinar el canal a través del cual ofrecerá su inmueble al mercado. La disyuntiva entre alquilar con inmobiliaria o hacerlo por cuenta propia es un debate clásico, a menudo dominado por la percepción de que evitar la intermediación profesional se traduce automáticamente en un ahorro económico. Sin embargo, la realidad del mercado en 2026 demuestra que esta premisa es, en el mejor de los casos, incompleta, y en el peor, financieramente peligrosa.

El objetivo de este análisis exhaustivo es desglosar la cuenta real detrás de ambas opciones. No se trata simplemente de comparar el costo de una comisión inmobiliaria frente a la gratuidad aparente de publicar un anuncio en redes sociales o portales gratuitos. Se trata de evaluar el costo de oportunidad, el tiempo invertido, los riesgos legales asumidos, la calidad del inquilino captado y la eficiencia en la gestión de cobros y mantenimiento. En un entorno regulatorio complejo, donde las normativas de arrendamiento y desalojo requieren un conocimiento técnico preciso, la decisión de delegar o asumir la gestión integral de un alquiler tiene un impacto directo en la rentabilidad neta y en la tranquilidad del propietario.

A lo largo de este artículo, exploraremos cada una de las variables que componen la ecuación del alquiler en Uruguay. Desde los costos directos e indirectos hasta los riesgos asociados a la morosidad y los daños a la propiedad, proporcionaremos una visión objetiva y fundamentada en datos reales. Si estás considerando poner tu propiedad en alquiler y te preguntas si vale la pena pagar los honorarios de una inmobiliaria, este análisis te brindará las herramientas necesarias para tomar una decisión informada y estratégica, alineada con tus objetivos financieros y tu tolerancia al riesgo.

2. El espejismo del ahorro: ¿Por qué los propietarios eligen alquilar solos?
La motivación principal que impulsa a un propietario a prescindir de los servicios de una inmobiliaria es, casi invariablemente, la percepción de ahorro. En un mercado donde la rentabilidad bruta de los alquileres puede verse presionada por impuestos, gastos comunes y mantenimiento, la idea de retener el equivalente a un mes de alquiler (la comisión estándar en Uruguay) resulta sumamente atractiva. Este enfoque, sin embargo, suele basarse en una visión a corto plazo que ignora los costos ocultos y los riesgos inherentes a la autogestión.

Muchos propietarios asumen que el proceso de alquiler se limita a publicar unas fotos en internet, mostrar la propiedad a un par de interesados, firmar un contrato estándar descargado de la web y comenzar a cobrar mensualmente. Esta simplificación excesiva del proceso es el origen de numerosos problemas legales y financieros. La realidad es que la intermediación inmobiliaria abarca una serie de servicios profesionales que van mucho más allá de la simple conexión entre oferta y demanda. Incluye la tasación correcta del inmueble, la estrategia de marketing, la precalificación de candidatos, la verificación de garantías, la redacción de contratos ajustados a derecho y la gestión de la relación a lo largo del tiempo.

El "espejismo del ahorro" se desvanece rápidamente cuando el propietario se enfrenta a la realidad de tener la propiedad vacía durante meses debido a una tasación incorrecta o a una estrategia de comercialización deficiente. Cada mes que el inmueble permanece desocupado representa una pérdida de ingresos que supera con creces el costo de la comisión inmobiliaria. Además, los gastos fijos asociados a la propiedad, como los gastos comunes, los impuestos municipales y las tarifas de servicios públicos, continúan acumulándose, erosionando aún más la rentabilidad. En este contexto, la decisión de alquilar solo, motivada por el deseo de ahorrar, puede terminar costando mucho más caro de lo previsto.

3. Costos reales de alquilar por cuenta propia en Uruguay
Alquilar una propiedad por cuenta propia implica asumir una serie de costos directos e indirectos que a menudo no se contabilizan en la evaluación inicial. En primer lugar, están los costos de comercialización. Si bien existen plataformas gratuitas, lograr visibilidad en un mercado competitivo como Montevideo o Punta del Este requiere inversión en portales inmobiliarios pagos, publicidad en redes sociales y, en algunos casos, la contratación de un fotógrafo profesional para destacar la propiedad. Estos gastos, aunque variables, pueden sumar una cantidad significativa si la propiedad tarda en alquilarse.

En segundo lugar, están los costos legales y administrativos. La redacción de un contrato de arrendamiento sólido y ajustado a la normativa uruguaya vigente (Ley N° 14.219, Ley N° 19.889 - LUC, etc.) requiere la intervención de un profesional del derecho (abogado o escribano). Utilizar contratos genéricos o plantillas desactualizadas expone al propietario a riesgos legales considerables, especialmente en caso de incumplimiento por parte del inquilino. Los honorarios por la redacción de un contrato profesional pueden variar, pero representan un costo ineludible para quien busca proteger su inversión.

Finalmente, y quizás el costo más subestimado, es el costo de oportunidad del tiempo invertido. La gestión de consultas, la coordinación de visitas (a menudo en horarios inconvenientes), la evaluación de perfiles, la verificación de garantías y la negociación de términos consumen una cantidad considerable de horas. Para un profesional o empresario, el valor de este tiempo suele ser superior al costo de delegar la tarea. Además, la falta de experiencia en la precalificación de inquilinos aumenta la probabilidad de seleccionar un perfil inadecuado, lo que puede derivar en morosidad, daños a la propiedad y costosos procesos de desalojo.

4. Costos de alquilar a través de una inmobiliaria: La inversión en tranquilidad
Contratar a una inmobiliaria implica el pago de honorarios profesionales, que en Uruguay están estandarizados por la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU). Para alquileres anuales con destino a casa habitación, la comisión estándar es el equivalente a un mes de alquiler más IVA, que generalmente se divide entre el propietario y el inquilino (medio mes cada uno, o un mes a cargo del inquilino dependiendo de la negociación y la zona). En el caso de alquileres comerciales o de temporada, los aranceles varían. Además, si el propietario opta por el servicio de administración de propiedades, la inmobiliaria cobrará una comisión mensual que suele oscilar entre el 5% y el 8% del valor del alquiler, más IVA.

Si bien estos costos son explícitos y directos, deben ser evaluados en el contexto del valor aportado. La comisión inmobiliaria cubre la tasación profesional, la comercialización en múltiples canales (portales pagos, red de contactos, cartera de clientes), la gestión de visitas, la precalificación rigurosa de candidatos, la verificación de garantías ante las instituciones correspondientes (ANDA, CGN, aseguradoras) y la redacción del contrato por parte de profesionales legales. Este servicio integral minimiza el tiempo de vacancia de la propiedad, asegurando que comience a generar ingresos lo antes posible.

El servicio de administración, por su parte, representa una inversión en tranquilidad a largo plazo. La inmobiliaria se encarga de la cobranza mensual, la gestión de morosidad, la atención de reclamos por mantenimiento, la coordinación de reparaciones con proveedores de confianza y la renovación o rescisión de contratos. Para un inversor que busca ingresos pasivos o para un propietario que reside en el exterior o en otra ciudad, este servicio es invaluable. Transforma la gestión de un inmueble, que puede ser una fuente constante de estrés y conflictos, en una inversión verdaderamente pasiva y predecible.

5. Tabla comparativa: Costos y responsabilidades (Inmobiliaria vs. Solo)
A continuación, se presenta una tabla comparativa que detalla las diferencias clave entre alquilar con inmobiliaria y hacerlo por cuenta propia, abarcando aspectos económicos, operativos y de riesgo.

Concepto Alquilar con Inmobiliaria Alquilar Solo (Dueño Directo)
Comisión de intermediación 1 mes de alquiler + IVA (generalmente dividido) Sin costo directo (ahorro aparente)
Costos de marketing y publicidad Incluidos en la comisión (portales premium, redes) A cargo del propietario (portales pagos, destacados)
Tiempo de vacancia Generalmente menor (mayor exposición y cartera) Potencialmente mayor (menor alcance y disponibilidad)
Redacción de contrato Incluida (redactado por profesionales legales) A cargo del propietario (costo de escribano/abogado)
Filtro y precalificación Riguroso (análisis crediticio, antecedentes, ingresos) Limitado (basado en intuición y documentos básicos)
Gestión de visitas A cargo de la inmobiliaria (optimización de tiempo) A cargo del propietario (consumo de tiempo personal)
Administración mensual Opcional (5% - 8% + IVA del alquiler) A cargo del propietario (100% de responsabilidad)
Gestión de morosidad A cargo de la inmobiliaria (procesos estandarizados) A cargo del propietario (desgaste personal y legal)
Mantenimiento y reparaciones Coordinado por la inmobiliaria (red de proveedores) Gestionado por el propietario (búsqueda de técnicos)
Riesgo legal y normativo Minimizado (asesoramiento profesional constante) Alto (exposición a errores en contratos y normativas)

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6. El factor tiempo: ¿Cuánto vale tu hora de trabajo?
Uno de los errores más comunes al evaluar la rentabilidad de un alquiler por cuenta propia es no asignar un valor económico al tiempo invertido por el propietario. La gestión inmobiliaria es una actividad intensiva en tiempo, especialmente en las fases de comercialización y selección de inquilinos. Responder consultas a cualquier hora del día, coordinar visitas que a menudo se cancelan a último momento, mostrar la propiedad repetidas veces y negociar condiciones requiere una dedicación que compite directamente con las actividades profesionales, empresariales o de ocio del propietario.

Para cuantificar este costo, es útil realizar un ejercicio sencillo: calcular el valor de la hora de trabajo del propietario y multiplicarlo por las horas estimadas que demandará la gestión del alquiler. Si un profesional valora su hora en USD 50 y dedica 20 horas a comercializar, mostrar y cerrar el contrato de su propiedad, el costo oculto de su tiempo asciende a USD 1.000. Este monto, en muchos casos, supera el valor de la comisión inmobiliaria que intentaba ahorrar. Además, el desgaste emocional y el estrés asociados a la gestión de conflictos con inquilinos o la resolución de problemas de mantenimiento no son fácilmente cuantificables, pero tienen un impacto real en la calidad de vida.

Delegar la gestión en una inmobiliaria permite al propietario enfocarse en su actividad principal, donde su tiempo genera el mayor retorno, o simplemente disfrutar de su tiempo libre. La inmobiliaria actúa como un filtro eficiente, presentando al propietario solo a los candidatos precalificados y gestionando todas las interacciones operativas. En términos de eficiencia económica, la contratación de profesionales inmobiliarios suele ser la decisión más racional para quienes valoran su tiempo y buscan optimizar sus recursos.

7. Riesgos legales y normativos en el mercado uruguayo
El marco legal que regula los arrendamientos urbanos en Uruguay es complejo y está sujeto a actualizaciones periódicas. La coexistencia de la Ley N° 14.219 (arrendamientos tradicionales) y las disposiciones introducidas por la Ley N° 19.889 (Ley de Urgente Consideración - LUC) respecto a los alquileres sin garantía, crea un escenario donde el desconocimiento normativo puede resultar sumamente costoso. Un contrato mal redactado, que no especifique claramente las obligaciones de las partes, los plazos, las multas por incumplimiento o el destino del inmueble, deja al propietario en una posición de vulnerabilidad ante eventuales conflictos.

Uno de los riesgos más significativos de alquilar por cuenta propia es la incorrecta aplicación de las normativas de desalojo. Los plazos y procedimientos varían considerablemente dependiendo de si el inquilino es buen pagador (vencimiento de plazo) o mal pagador, y de si el contrato se rige por la normativa tradicional o por la LUC. Iniciar un proceso de desalojo con un contrato deficiente o sin el asesoramiento legal adecuado puede prolongar los tiempos de recuperación de la propiedad durante meses o incluso años, acumulando pérdidas por alquileres impagos y gastos legales.

Las inmobiliarias profesionales cuentan con el respaldo de asesores legales (abogados y escribanos) especializados en derecho inmobiliario. Esto garantiza que los contratos se redacten de acuerdo con la normativa vigente, protegiendo los intereses del propietario y estableciendo reglas claras desde el inicio de la relación contractual. Además, en caso de conflicto, la inmobiliaria proporciona la orientación necesaria para proceder de manera legalmente segura y eficiente, minimizando los riesgos y los costos asociados a litigios prolongados.

8. El filtro de inquilinos: La barrera entre un buen negocio y un dolor de cabeza
La selección del inquilino es, sin lugar a dudas, el factor más crítico para el éxito de una inversión inmobiliaria destinada al alquiler. Un buen inquilino paga en fecha, cuida la propiedad y mantiene una relación cordial. Un mal inquilino, por el contrario, puede generar morosidad, daños significativos al inmueble, conflictos con los vecinos y costosos procesos de desalojo. La capacidad para filtrar y precalificar adecuadamente a los candidatos es una de las principales ventajas competitivas de las inmobiliarias frente a la autogestión.

Cuando un propietario alquila por su cuenta, a menudo carece de las herramientas y la experiencia necesarias para realizar una evaluación exhaustiva. La urgencia por alquilar la propiedad y la falta de acceso a bases de datos crediticias pueden llevar a aceptar a candidatos que presentan un alto riesgo de incumplimiento. Las inmobiliarias, en cambio, aplican protocolos de precalificación rigurosos. Solicitan comprobantes de ingresos formales (recibos de sueldo, certificaciones contables), verifican la antigüedad laboral, analizan el historial crediticio en el Clearing de Informes y exigen referencias de arrendamientos anteriores.

Este proceso de debida diligencia (due diligence) reduce drásticamente la probabilidad de seleccionar a un inquilino problemático. Además, la inmobiliaria actúa como un tercero objetivo, eliminando el componente emocional que a menudo influye en las decisiones de los propietarios que negocian directamente. La experiencia en la lectura de perfiles y la identificación de "banderas rojas" (red flags) durante las entrevistas y la revisión de documentación es un activo invaluable que protege la rentabilidad y la integridad del inmueble a largo plazo.

9. Garantías de alquiler: CGN, ANDA, Aseguradoras y el riesgo de la LUC
El sistema de garantías de alquiler en Uruguay es robusto y ofrece diversas opciones para proteger al propietario ante el incumplimiento del inquilino. Las instituciones tradicionales como la Contaduría General de la Nación (CGN) y ANDA retienen el monto del alquiler directamente del sueldo o pasividad del inquilino, ofreciendo un alto nivel de seguridad. En los últimos años, las aseguradoras privadas (Porto Seguro, Sura, Mapfre, etc.) han ganado una importante cuota de mercado, ofreciendo pólizas que cubren no solo el alquiler impago, sino también gastos comunes, impuestos y daños a la propiedad, además de brindar asistencia legal en caso de desalojo.

Gestionar estas garantías requiere conocimiento de los requisitos, plazos y procedimientos de cada institución. Las inmobiliarias tienen experiencia en la tramitación ágil de estas garantías y asesoran al propietario sobre cuál es la opción más conveniente según el perfil del inquilino y las características de la propiedad. Por el contrario, un propietario que alquila solo puede enfrentar dificultades burocráticas o aceptar garantías personales (depósitos en garantía o fiadores solidarios) que, en la práctica, resultan insuficientes o difíciles de ejecutar en caso de conflicto.

Es importante mencionar la opción de alquiler sin garantía introducida por la LUC. Si bien esta modalidad agiliza los procesos de desalojo (plazos mucho más breves para malos pagadores), transfiere un riesgo significativo al propietario, ya que no existe una institución que respalde el pago en caso de morosidad. Las inmobiliarias evalúan cuidadosamente si esta opción es viable para un inmueble específico y, en general, recomiendan exigir garantías institucionales sólidas para proteger la inversión, reservando la modalidad sin garantía para casos muy particulares y con un análisis de riesgo exhaustivo.

10. Cobranza y morosidad: ¿Quién da la cara cuando el inquilino no paga?
La gestión de la cobranza mensual es una tarea administrativa que, en condiciones normales, no presenta mayores dificultades. Sin embargo, cuando surgen atrasos o incumplimientos, la situación puede volverse tensa y desgastante. Reclamar el pago a un inquilino con el que se ha establecido una relación directa puede resultar incómodo para muchos propietarios, llevándolos a otorgar plazos de gracia excesivos que agravan el problema financiero.

El servicio de administración inmobiliaria actúa como un amortiguador en esta relación. La inmobiliaria asume la responsabilidad de la cobranza, emitiendo los recibos correspondientes y realizando el seguimiento proactivo de los pagos. En caso de atraso, aplica los recargos y multas estipulados en el contrato de manera profesional y despersonalizada. Esta intermediación evita el desgaste emocional del propietario y asegura una gestión de cobro firme y ajustada a derecho.

Si la morosidad persiste y es necesario iniciar acciones legales (intimación de pago, proceso de desalojo), la inmobiliaria coordina con sus asesores legales y con la institución garante (si corresponde) para ejecutar las garantías y recuperar la propiedad en el menor tiempo posible. La experiencia en el manejo de estas situaciones críticas es fundamental para minimizar las pérdidas económicas y resolver el conflicto de manera eficiente, algo que resulta sumamente complejo para un propietario sin experiencia legal y administrativa.

11. Mantenimiento y reparaciones: Gestión de conflictos durante el contrato
A lo largo de un contrato de arrendamiento, es inevitable que surjan necesidades de mantenimiento y reparaciones en la propiedad. Determinar a quién corresponde asumir el costo de estas reparaciones (propietario o inquilino) es una de las fuentes más frecuentes de conflicto. Según la normativa y las prácticas del mercado, el propietario es responsable de mantener el inmueble en condiciones de habitabilidad (reparaciones estructurales, problemas de humedad, fallas en instalaciones eléctricas o sanitarias de origen), mientras que el inquilino debe hacerse cargo del mantenimiento ordinario y de los daños causados por el uso o negligencia.

Cuando un propietario administra su propia propiedad, debe atender directamente los reclamos del inquilino, evaluar la naturaleza del problema, buscar presupuestos, contratar a técnicos (sanitarios, electricistas, albañiles) y supervisar los trabajos. Esto requiere tiempo, disponibilidad y, a menudo, genera discusiones sobre la responsabilidad del gasto. Además, la falta de una red de proveedores de confianza puede resultar en reparaciones costosas o de mala calidad.

Las inmobiliarias que ofrecen servicios de administración cuentan con una cartera de proveedores de servicios técnicos evaluados y de confianza. Ante un reclamo, actúan como mediadores objetivos, determinando a quién corresponde la reparación según el contrato y la normativa. Coordinan las visitas técnicas, solicitan presupuestos y supervisan la ejecución de los trabajos, liberando al propietario de esta carga operativa. Esta gestión profesional asegura que la propiedad se mantenga en buen estado, protegiendo su valor a largo plazo y manteniendo una relación armoniosa con el inquilino.

12. Conclusión: ¿Cuál es la mejor opción para tu perfil de inversor?
La decisión de alquilar con inmobiliaria o por cuenta propia no tiene una respuesta única y universal; depende fundamentalmente del perfil del propietario, su disponibilidad de tiempo, su conocimiento del mercado y su tolerancia al riesgo. Alquilar solo puede parecer financieramente atractivo en el corto plazo debido al ahorro de la comisión, pero exige una inversión significativa de tiempo, asunción de riesgos legales y operativos, y la capacidad para gestionar conflictos de manera directa. Es una opción viable únicamente para propietarios con experiencia en el sector, conocimientos legales básicos y disposición para asumir el rol de administrador activo.

Por otro lado, delegar la comercialización y administración en una inmobiliaria profesional representa una inversión en seguridad, eficiencia y tranquilidad. Los honorarios pagados se compensan ampliamente con la reducción de los tiempos de vacancia, la selección de inquilinos solventes, la redacción de contratos blindados y la gestión profesional de cobros y mantenimiento. Para el inversor que busca ingresos pasivos, para el propietario que reside lejos de su inmueble o para aquel que valora su tiempo y prefiere evitar el desgaste emocional, la intermediación inmobiliaria es, sin duda, la opción más rentable y segura a largo plazo.

En el dinámico mercado inmobiliario uruguayo de 2026, la profesionalización de la gestión es clave para maximizar el retorno de la inversión. Evaluar cuidadosamente los costos ocultos de la autogestión frente al valor agregado de los servicios inmobiliarios es el primer paso para tomar una decisión estratégica que proteja tu patrimonio y garantice la rentabilidad de tu propiedad.

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13. Preguntas Frecuentes (FAQ)
1. ¿Cuánto cobra una inmobiliaria por alquilar mi propiedad en Uruguay?
El arancel estándar establecido por la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU) para alquileres anuales de vivienda es el equivalente a un mes de alquiler más IVA. Este costo suele dividirse entre el propietario y el inquilino, aunque las condiciones pueden variar según la negociación y la zona.

2. ¿Qué incluye el servicio de administración de alquileres?
La administración mensual (que suele costar entre un 5% y un 8% + IVA del alquiler) incluye la gestión de cobranza, emisión de recibos, control de pago de impuestos y gastos comunes, atención de reclamos de mantenimiento, coordinación de reparaciones y gestión de morosidad.

3. ¿Es seguro alquilar sin garantía bajo la nueva ley (LUC)?
La LUC permite alquilar sin garantía, lo que agiliza los plazos de desalojo en caso de incumplimiento. Sin embargo, implica un riesgo mayor para el propietario, ya que no hay una institución que respalde el pago de la deuda generada. Se recomienda evaluar exhaustivamente el perfil del inquilino antes de optar por esta modalidad.

4. ¿Qué pasa si el inquilino deja de pagar y alquilé por mi cuenta?
Si alquilaste por tu cuenta, deberás contratar a un abogado para iniciar el proceso de intimación y posterior desalojo por mal pagador. Además, deberás gestionar directamente con la institución garante (si la hay) la ejecución de la garantía, asumiendo los costos legales y el tiempo que demande el proceso.

5. ¿Quién paga las reparaciones en una propiedad alquilada?
Por regla general, el propietario es responsable de las reparaciones estructurales y de mantener la habitabilidad del inmueble (ej. problemas de cañerías internas, humedades de cimientos). El inquilino es responsable del mantenimiento ordinario y de reparar los daños causados por el uso diario o negligencia (ej. rotura de un vidrio, cambio de cueritos de canillas).

14. Referencias y fuentes consultadas
1. Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU). (2024). Arancel Oficial de Honorarios Profesionales. Recuperado de ciu.org.uy
2. IMPO - Dirección Nacional de Impresiones y Publicaciones Oficiales. (2020). Ley N° 19.889 (Ley de Urgente Consideración - LUC), Sección Arrendamientos sin Garantía.
3. Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) - Contaduría General de la Nación (CGN). (2025). Guía de Derechos y Obligaciones de Propietarios e Inquilinos.
4. ANDA - Asociación Nacional de Afiliados. (2026). Condiciones y cobertura del Servicio de Garantía de Alquileres.
5. Banco Central del Uruguay (BCU). (2025). Informes de Estabilidad Financiera y normativas sobre seguros de caución para arrendamientos.
6. Acosta & De la Rosa Abogados. (2025). Alquileres y Desalojos en Uruguay: Marco Normativo Actualizado.
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